Lo mejor de Luxor




Templo de Luxor

Construido en gran parte por Ramsés II y Amenhotep III, la función del Templo de Luxor era dar cabida a los rituales que se celebraban durante los festivales. Fue realizado durante el Imperio Nuevo. Se encuentra cerca del río Nilo y paralelo a su orilla, y en sus orígenes estuvo dedicado al dios Amon-Re, a su consorte Mu y a su hijo Khons.

Estaba unido al templo de Karnak mediante una avenida flanqueada por esfinges. Con el paso del tiempo, otros faraones (como Tutankamón) contribuyeron al emebellecimiento del recinto con decoraciones, construcciones menores y otros cambios. Este lugar se ha conservado durante todos sus años de existencia como un sitio de oración, casi hasta el día presente.

 

Templo de Karnak

Durante siglos, el Templo de Karnak fue el centro religioso más influyente de Egipto. El templo principal estaba dedicado al culto del dios Amón pero, como era habitual, también se veneraba a otras divinidades. El complejo está compuesto por el gran templo de Amón, el recinto de Montu, el recinto de Mut, el templo de Jonsu, el templo de Opet y el templo de Ptah.

La entrada al complejo está precedida por una avenida de esfinges con cabeza de carnero, construida con la finalidad de proteger el templo. A continuación, se accede a un gran patio donde se encuentra, a la izquierda, un templo del faraón Sethi II, la columna de Tahargo y la monumental estatua de Pinedyem I. A la derecha, vemos el templo de Ramsés III, al frente la sala hipóstila, y un poco más al fondo los obeliscos de Thutmose I y Hatshepsut. Hay también una serie de estancias, con patios menores, y el santuario, a los que sólo tenían acceso el faraón y los sacerdotes.

La diferencia principal entre el Templo de Karnak y el resto es el tiempo y el esfuerzo empleados en su construcción, así como sus posteriores ampliaciones. Alrededor de treinta faraones han estado implicados en esta edificación.

 

El Valle de los Reyes

El lugar está formado por una serie de gargantas o antiguos cursos de agua. Varias tumbas del Valle de los Reyes permanecieron abiertas desde la antigüedad, siendo víctimas del vandalismo de los griegos y los romanos e incluso de la ira de los cristianos. Con la conquista de los musulmanes, el valle tuvo una etapa de descanso, pues fue olvidado y considerado algo innecesario. Hasta la llegada de Napoleón, muy pocas expediciones se interesaron por esta zona, pero los franceses exploraron el lugar e incluso identificaron algunas tumbas.

A largo de todo el siglo XIX y principios del XX se descubrieron algunas tumbas que habían pertenecido a reyes y se incrementó el interés por esta necrópolis y por el mundo egipcio en general. En 1922, se descubrió el secreto mejor guardado del valle: la tumba de Titankamon, llena de tesoros e importantes hallazgos arqueológicos. En la actualidad, muchas de las tumbas están abiertas al público.

 

Los colosos de Memnón

Los colosos de Memnón son dos gigantescas estatuas de piedra que representan al faraón Amenhotep III. Sus manos reposan en las rodillas y su mirada se dirige hacia el este, en dirección al río Nilo y al sol naciente. Dos figuras de menor tamaño, situadas junto al trono, representan a su esposa y a su madre. Las estatuas tienen una altura total de dieciocho metros. La función original de los colosos fue la de presidir la entrada al complejo funerario del faraón.